viernes, 25 de septiembre de 2009

agro

  • Se registró un gran crecimiento del sector en un escenario de fuerte expansión de la demanda externa y altos precios internacionales. Se elevó la productividad.
  • La estrategia de desarrollo consistió en implementar una política activa que contribuyera a orientar el crecimiento de la producción y a la vez asegurar la integración social y la reducción de las grandes desigualdades sociales.
  • Se creó el Consejo Agropecuario Nacional (CAN), complementado por 19 Consejos Agropecuarios Departamentales (CAD) y Mesas de Desarrollo Rural.
  • Se trabajó en una línea de descentralización y transversalidad, logrando una coordinación y complementación entre los ministerios, los institutos (Inac, Inase, Inavi), el Plan Agropecuario, el Instituto Nacional de Colonización (INC), las instituciones de investigación, las intendencias municipales, las Cooperativas de producción, la Universidad del Trabajo (UTU), la Universidad de la República (UR), asociaciones de la sociedad civil, etc.
  • A la par de la descentralización, se trabajó en la concentración progresiva de los servicios que funcionan en cada localidad.
  • Se creó la dirección de desarrollo rural, para coordinar las políticas e instrumentos institucionales inéditos de atención a los pequeños productores familiares, a los trabajadores rurales y a la población rural más sumergida.
  • Se instrumentó el Registro Único Nacional de Productores Agropecuarios, desarrollado con Agesic, así como la participación en los consejos de salarios y negociaciones tripartitas de los y las rurales.Se trabajó con el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU). Los índices de morosidad de su cartera agropecuaria están hoy en un mínimo histórico del 2%. La superación de situaciones de endeudamiento crónico permitió reabrir líneas de crédito para la producción.
  • Se crearon diversos fondos destinados al mejoramiento de la gestión financiera y la recomposición de los sectores productivos vinculados al agro: para la actividad arrocera, para la actividad lechera, para paliar las eventuales catástrofes climáticas en el sector granjero y un fondo agropecuario de emergencias.
  • Se regularizaron las deudas del MGAP con diversos organismos, anteriores al 2005 (plan nacional de silos, subsidios forestales, fondo de reconversión y fomento granjero, FAO y otras).Se actualizó la normativa de varios de los institutos (Inase, Inavi y Inac), para que efectivamente encabecen procesos de desarrollo sectorial competitivo, priorizando en los planes a los pequeños y medianos productores.
  • Para reducir la vulnerabilidad de las cadenas agroindustriales, se trabajó en buscar mercados diversos a los tradicionales para disminuir la dependencia de mercados específicos y acceder a mercados más exigentes, mejorando las condiciones sanitarias.Se invirtió en estrategias para obtener mayor valor agregado para nuestros productos.
  • Para construir la trazabilidad de los productos de origen animal, se creó el Sistema de Identificación y Registro Animal, único a nivel mundial. Busca asegurar las exportaciones de carne a mercados de altas exigencias.
  • Se distribuyeron anualmente 22 millones de dosis de vacunas contra la aftosa.
  • Se consolidó el Sistema de Información de Salud Animal (SISA) encargado del monitoreo de predios interdictos y de la vigilancia epidemiológica de enfermedades como brucelosis, garrapata y otras.
  • Se trabajó en enfermedades emergentes como la rabia paralítica.
  • Se apoyaron más de 500 productores con subsidios y se brindó capacitación en salud animal y protección de alimentos para el desarrollo de nuevas estrategias productivas.
  • Se otorgaron beneficios y subsidios a 2570 pequeños y medianos productores ganaderos para inversiones productivas y generación de capacidades por un total de U$S 5 millones a través de un programa de apoyo a la productividad, priorizando la producción familiar.
  • Se trabajó en la institucionalidad para la cadena lechera, creándose el Instituto Nacional de la Leche (Inale). Se apoyó la quesería artesanal, se trabajó con MEVIR en la construcción de salas de ordeñe, queserías y perforaciones para pozos de agua de calidad.
  • En el sector granjero, se financiaron planes de negocios (planes tomate, chícharo, etc.) y se implementaron los subsidios a los seguros granjeros.
  • En la apicultura, se implementó la trazabilidad para mejorar la inserción en mercados internacionales y se trabajó en la construcción de salas de extracción de miel junto con MEVIR.
  • Se comenzó a ejecutar un programa de gestión pesquera con foco en cuatro áreas: el fortalecimiento institucional, la capacitación del sector productivo, la evaluación de los recursos acuáticos y la acuicultura. Se ejecutó el plan nacional de desarrollo de la producción acuícola en Uruguay, base para una política de acuicultura sostenible en el país.
  • El Proyecto Uruguay Rural contribuyó a fortalecer organizaciones de productores familiares y familias rurales pobres, apostando a la organización de los sectores más desfavorecidos, con asistencia técnica de apoyo a la gestión colectiva de inversiones productivas.
  • Se firmó un Convenio con el BROU para la creación de un fideicomiso destinado al endeudamiento de productores muy pequeños.
  • Entre el 2005 y el 2008 se asistió a 8000 familias de pequeñas y medianas empresas rurales (asistencia técnica, capacitación, microcapitalización, fortalecimiento institucional, microcrédito, fondos rotatorios) por un monto de 15 millones y medio de dólares.
  • Se trabajó con la escuela pública rural y con los institutos de investigación, apoyando la educación y formación rural específica.
  • Se trabajó sobre el manejo responsable del suelo, promoviéndose la aplicación de pautas de manejo y campañas para mejorar su sustentabilidad y para evitar su erosión y degradación.
  • A través del proyecto de producción responsable se propendió a la adopción de sistemas de manejo integrado de los recursos naturales y la biodiversidad; apoyando sistemas sostenibles desde el punto de vista social, económico y ambiental.
  • Se asistieron proyectos para el tratamiento de efluentes en lechería, para el manejo de residuos químicos y envases plásticos, sobre todo en fruticultura y horticultura.
  • Se tomaron acciones sobre los suelos de prioridad forestal, donde se eliminaron los suelos accesorios y se recalificaron los forestales cambiando las prioridades de tierra forestal, de aquellas aptas para la agricultura. Se realizó el Inventario Forestal Nacional.
  • Existieron situaciones climáticas críticas y medidas concretas para paliar sus efectos: creación del Fondo Agropecuario de Emergencias (subsidios diferenciales con devolución del saldo no subsidiado de acuerdo a los flujos productivos de los sectores asistidos), raciones y semillas a productores de todo el país (150 millones de pesos), apoyo económico y crediticio al sector lechero, hortícola y apícola.
  • Se realizaron 2500 proyectos especiales para solucionar la falta de agua en Artigas, Salto, Paysandú, Rivera, Tacuarembó, Flores, Durazno, Maldonado, Rocha y Treinta y Tres (pozos, tajamares, equipos de bombeo, molino, almacenamiento, etc.). La inversión total fue de U$S 12.5 millones.Se creó el fondo de emergencias para catástrofes climáticas para el sector granjero y proyectos de cambio climático.
  • Desde el Instituto Nacional de Colonización se establecieron nuevos procesos colonizadores con pluralidad de modelos, énfasis en emprendimientos asociativos y fomento de actividades productivas y/o sociales que combatan el aislamiento del colono y su familia. Se trabajó en una definición explicita y objetiva de criterios para el otorgamiento de tierras, que asegura la transparencia en la adjudicación.
  • Se aumentó la cartera de tierras en 41500 hectáreas entre 2005 y 2008, superando una “tendencia” ya histórica donde la venta de tierra realizada por el INC había superado a la compra, perdiendo el instituto 19.000 hectáreas.
  • Se realizó el Censo de Colonias y Colonos 2005 que permitió reordenar los arrendamientos rurales y comenzar la reasignación de fracciones.
  • Se refinanciaron deudas y se abrieron líneas de créditos y apoyo a la colonización, por primera vez en 60 años. Se instituyó un fondo de previsión para un retiro digno de los colonos y sus familias.
  • Dada la importancia de los sistemas de campos de recría sobre todo en el sector lechero, se ajustó el sistema con unas 17.500 hectáreas, que constituyen el 2% del total de campos destinados a la lechería, y asisten a unos 700 lecheros que representan el 15% del total de productores del país.

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